
Transcurrió otra hora sin que se escuchara el repique del reloj, y el siete voló hacia la puerta.
Innumerables horas llenas de poesía.
Y cada vez que la hora suena, una misteriosa emoción.
Más
dulces aún sus
almas.
Bebe y caliéntate, llega la conmovedora caricia del sol, su dulzura en nuestro cuerpo.
Ahora he vuelto a encontrarte más hermosa que como te había soñado, hace ya mucho que te amo y quisiera la dulce charla del rocío y la lluvia, llegar al café.
Preparo una jarra, me abrazas tiernamente entre las flores. Hazme tan transparente como el cristal y tomemos en la dulzura de un juego infantil los dulces jugueteos de la vida, ¿qué significa esto?,embarcarse allí, donde sin pausa el aire vacila lleno de nuestras formas y colores, donde los árboles susurran los azucarados frutos y el oleaje infinito juguetea como los destellos del perenne sol. A menudo, mi corazón se vuela más allá de este papel y veo brillar un candor infantil en mi cuerpo, me miras tan tiernamente y en un abrir y cerrar de ojos bajo el velo del secreto florecemos de lo eterno.

Es así como viven los
amantes del
café.

El niño se despierta, y un par de
oj
os como aguja de brújula hacía el
corazón.
Tu luz reanima y regocija mis ojos..